Hay un último factor que hará que te enamores de la vivienda en cooperativa.

La vivienda en cooperativa tiene un régimen fiscal más favorable

Estos beneficios fiscales son tanto para la cooperativa de vivienda como para los socios cooperativistas.

Beneficios fiscales para la sociedad cooperativa

Las sociedades cooperativas siempre han disfrutado de un régimen fiscal más favorable debido a su función social. Así lo demuestra la propia Constitución Española en su artículo 129.2 al conminar a los poderes públicos a fomentar las sociedades cooperativas mediante la legislación adecuada.

Las cooperativas de viviendas tienen un régimen fiscal más beneficioso que otras sociedades pues se consideran entidades especialmente protegidas: sólo pagan el 5% de la cuota del IAE (Impuesto de Actividades Económicas), están exentas de pagar el ITP (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales) en determinados actos de constitución y aplicación de capital así como préstamos. Tienen una exención del 95% en la cuota del IBI, tributan al 20% en el Impuesto de Sociedades y pueden tener una bonificación del 50% de la cuota íntegra por las cuotas negativas de ejercicios anteriores pendientes de compensar.

Estos beneficios fiscales repercuten beneficiosamente en el precio final de venta de las viviendas en régimen de cooperativa permitiendo que éste sea menor.

Como no podía ser de otra forma, para garantizar la transparencia y legalidad, las cuentas de las cooperativas de viviendas son auditadas por una empresa autorizada para realizar dichos trabajos y ratificada por la Asamblea General. A su vez, deben ser presentadas y explicadas por la Asamblea General a los socios cooperativistas.

Beneficios fiscales para los socios cooperativistas

¡Sí, los socios cooperativistas también tienen beneficios fiscales! Las cantidades que los socios aportan a la cooperativa de viviendas para convertirse en adjudicatarios de una vivienda son desgravables en su declaración de la renta.

Además, la adquisición de una vivienda mediante el régimen de cooperativa no es incompatible con los beneficios fiscales de su cuenta de ahorro vivienda.

¡Sí, has oído bien! Si adquieres una vivienda a través de una cooperativa de viviendas te beneficiarás fiscalmente por duplicado.

El consejo de mamá

¡Me encanta darte buenas noticias! Me hace feliz imaginar tu cara tras haber leído este post. En caso de que quieras aclarar cuestiones específicas relacionadas con los beneficios fiscales, te recomiendo que acudas a la gestora de tu cooperativa. Es tu gran aliada y defensora, y su papel es vital para que el proyecto de cooperativa llegue a buen puerto sin sobresaltos.

Una recomendación de Madre es que, si lo que buscas es una casa en la que entrar a vivir ya o a muy corto plazo, entonces la cooperativa no es lo que necesitas. Recuerda que la cooperativa es un proyecto que empieza de cero. La construcción de la vivienda tarda alrededor de 24 meses desde la concesión, por parte del ayuntamiento de turno, de la licencia de obra mayor; y, por parte del banco, de la financiación necesaria, junto con las aportaciones de los socios cooperativistas, para acometer el inicio de las obras.  

Si, por el contrario, buscas una casa en la que te involucres desde el principio en su nacimiento y maduración, a través de un sistema que te permita acceder a una vivienda con unas calidades que, a lo mejor, en otras circunstancias, no podrías permitirte, y, con un sistema que te permite ahorrar… No te lo pienses. ¡Ponte a la búsqueda en clave cooperativa! 

¿La Cooperativa de Viviendas es un entorno seguro? QUIERO SABER MÁS.

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El motivo de por qué es más barata la vivienda en cooperativa es un cúmulo de razones entre las que destaca que compras la vivienda a precio de coste. ¿Sabes que te ahorras en torno al 20%? Sin más demora, Mamá te las va a contar todas y así podrás pasarte al lado de los que lo saben montar bien. ¡Ya era hora! 

La verdad es que la vivienda está por las nubes y los precios no se corresponden -en la mayoría de los casos- con la realidad económica de las familias. Y mucho menos si quieres vivir en el centro de las principales capitales donde los solares brillan por su ausencia y, los que hay, tienen unos precios astronómicos. Por eso, lo más cercano a comprar casa barata es hacerlo a precio de coste y esto se hace adquiriendo una vivienda en régimen de cooperativa. ¡Ojo! Esto no significa que te vayan a regalar la vivienda ni que su precio sea idílico.

¿Cuáles son los motivos por los que la vivienda en cooperativa es más barata?

Adiós al promotor: el principal ahorro

La cooperativa de viviendas es un régimen de autopromoción que permite a sus socios obtener una vivienda a estricto precio de coste con la activa participación del socio en el diseño y desarrollo de la promoción. Es decir, los socios cooperativistas se convierten en copromotores. 

Por lo tanto, el principal motivo de ahorro al adquirir una vivienda en régimen de cooperativa es que desaparece la figura del promotor. Por consiguiente, desaparecen las expectativas que el promotor tendría de sacar la máxima rentabilidad al montante económico que invirtió de su propio bolsillo para sacar adelante el proyecto. Si no hay promotor, no hay margen para el promotor. 

Este ahorro inicial supone desde un 15%. No obstante, si tenemos que quedarnos con una cifra estándar para la industria, sería un 20% de ahorro del precio final de la vivienda. Esta cantidad sería el margen del promotor. Sin duda, un ahorro más que notable. 

En el momento en el que se decide levantar una promoción en régimen de cooperativa de viviendas, la gestora de la cooperativa ya tiene que asumir por su propio riesgo una serie de gastos. Estos gastos hacen referencia al compromiso con el propietario del solar, la realización del proyecto arquitectónico y el estudio económico, la solicitud de licencias y permisos, los gastos comerciales…Estos gastos son asumidos inicialmente por la gestora de la cooperativa. 

Pagas la entrada a plazos: mantienes tu colchón

Una vez iniciada la comercialización de la promoción en régimen de cooperativa, los socios cooperativistas entregan a la gestora de la cooperativa unas cantidades a cuenta que van destinadas a iniciar la construcción de las viviendas, una vez concedida la licencia de obra mayor. Es lo que comúnmente se conoce como «la entrada de las vivienda», que suele oscilar entre un 20% – 25% de su precio total.

Se trata de un método excelente para que el socio cooperativista pueda ahorrar mensualmente una cantidad de dinero con la que, desde el minuto cero, ya está pagando su futura vivienda. Además, permite abonar el precio de la entrada de la vivienda en cómodas mensualidades durante el tiempo que dura su construcción, que suele tardar aproximadamente dos años. De esta forma, no tendrá que tirar de ahorros y podrá mantener su colchón económico. 

El préstamo promotor es de menor cuantía

En el momento en el que el proyecto de construcción de viviendas en régimen de cooperativa ha superado el umbral del 75% – 80% de la comercialización de las viviendas – depende de las condiciones impuestas por cada entidad financiera -, y se ha concedido la licencia de obra mayor por parte del ayuntamiento correspondiente, la gestora de viviendas solicita un préstamo promotor a la entidad financiera escogida. 

Como te puedes imaginar, el préstamo promotor es fundamental para que la construcción de las viviendas llegue a buen puerto. 

Gracias a las aportaciones a cuenta de los socios cooperativistas y de las mensualidades que van abonando durante la fase de construcción de las viviendas, el montante económico necesario para asegurar la construcción de las viviendas en el plazo convenido es inferior. Es decir, al solicitarse un préstamo hipotecario de una cuantía menor, el pago de intereses también será inferior. Otro motivo de ahorro.  

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A menor hipoteca, menores intereses

Una vez que se te haya entregado tu vivienda en régimen de cooperativa, ya habrás pagado entre el 20% y el 25% de la misma durante su construcción. 

A partir de este momento, tendrás varias opciones: pagar la cantidad restante a “tocateja”, subrogarte en la hipoteca con la entidad financiera con la que la gestora de la cooperativa ha negociado las mejores condiciones, o solicitar tú una hipoteca en otra entidad financiera a tu elección. 

En el caso de que pertenezcas al colectivo masivo de personas que tiene que recurrir a una hipoteca para pagar su casa – es decir, el 99% de la población – en ningún momento será por el 100% del precio final de la vivienda. Recuerda que ya te has quitado de encima un 20% – 25%. 

Incluso, en muchas ocasiones, el socio cooperativista prefiere amortizar un montante importante de la cantidad pendiente antes de subrogarse en la hipoteca. De esta manera, tanto el tiempo de amortización de la hipoteca como los intereses derivados de la misma, son inferiores. 

La vivienda en cooperativa tiene un régimen fiscal más favorable

Como sé que esto te interesa, he preparado un artículo en el que te cuento qué beneficios fiscales tiene una cooperativa de viviendas. ¡Como Mamá, nadie!

El consejo de mamá

¡Me encanta darte buenas noticias! Me hace feliz imaginar tu cara tras haber leído este post. En caso de que quieras aclarar cuestiones específicas relacionadas con los beneficios fiscales, te recomiendo que acudas a la gestora de tu cooperativa. Es tu gran aliada y defensora, y su papel es vital para que el proyecto de cooperativa llegue a buen puerto sin sobresaltos.

Si lo que buscas es una casa en la que entrar a vivir ya o a muy corto plazo y aceptas un consejo de madre, la cooperativa no es lo que necesitas. Si, por el contrario, buscas una casa en la que te involucres desde el principio en su nacimiento y maduración, a través de un sistema que te permita acceder a una vivienda con unas calidades que, a lo mejor, en otras circunstancias, no podrías permitirte, y, con un sistema que te permite ahorrar… No te lo pienses. ¡Ponte a la búsqueda en clave cooperativa!

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