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Avalista solidario: qué es y sus responsabilidades

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Es muy probable que en algún momento de tu vida adulta alguno de tus hijos, familiares o amigos de confianza de preguntes si les harías el favor de ser su avalista solidario.

Puede que se estén refiriendo a ser su avalista en el contrato de alquiler, pero a lo que Mamá se va a referir en este artículo es a ser avalista solidario de una hipoteca.

Mamá es muy partidaria de que ayudes a tus seres queridos, y mucho más si se trata de tus propios hijos. Pero, antes de hacerlo, es muy importante que entiendas dónde te estás metiendo.

En este artículo te voy a contar aspectos tan interesantes como qué es un avalista solidario, cuál es la diferencia entre un avalista y un fiador solidario y cómo dejar de ser avalista solidario.

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¿Qué es un avalista solidario?

El avalista solidario es la persona que ha firmado un contrato según el cual adquiere la obligación de tener que hacer pago de la deuda en caso de que su titular no pueda hacerlo. ¡Mucho ojito!

En este caso, la deuda es el préstamo hipotecario.

Lo que tienes que entender es que, si el titular original de la deuda no puede hacer frente a su pago porque no tiene dinero o porque se muere, sus acreedores podrán exigirte a ti que pagues la deuda. ¡Ojo! Podrán exigirte el pago de la deuda con tus propios bienes, presentes y futuros.

Si te estás preguntando quién puede ser avalista, te diré que puede serlo tanto una persona física cómo jurídica. En cuanto a los requisitos para ser avalista solidario, serán los que establezca en contrato que deberá identificar al avalista, al avalado y al beneficiario del aval. También, concretar la obligación garantizada y, en su caso, el plazo de duración y la exigibilidad de la garantía.

Ten mucho cuidado porque ser avalista y pedir una hipoteca puede estar reñido. Es decir, si siendo avalista de alguien, luego quieres pedir un préstamo hipotecario para ti, puede que el banco te lo deniegue porque considera que no podrás pagarlo.

 

Diferencias entre avalista y fiador solidario

La diferencia entre avalista y fiador solidario es sutil, pero muy importante, sobre todo para el bolsillo de la persona que avala a otra.

La diferencia radica en quién responde frente a los tribunales en caso de demanda judicial por parte de la entidad bancaria o del acreedor.

En el caso de que firmaras como avalista y el banco acudiese a los tribunales para interponer una demanda con el fin de cobrar la totalidad de la deuda, ésta se interpondrá contra el deudor y el aval a la vez. Mientras que, en el caso del fiador, primero se interpondrá frente al deudor, y después frente al fiador solidario.

Te pongo un ejemplo: Imagina que firmas como avalista en el contrato de préstamo hipotecario de tu hijo. Éste pierde el trabajo y se queda sin dinero para poder hacer frente al pago de la hipoteca. En este caso, si el banco interpusiese una demanda ante los tribunales, ésta se interpondría a la vez frente a tu hijo y frente a ti.

Sin embargo, si lo que hubieras hecho fuera firmar en el contrato como fiador solidario, la demanda judicial sería sólo contra tu hijo. Únicamente en el caso de que éste no pudiera abonar la totalidad de la deuda tras el proceso judicial, el banco podría interponer una nueva demanda judicial contra ti.

¡OJO! Si aceptas un consejo de madre, en el caso de que te pidan ser avalista de alguien, te recomiendo que te fijes que, en el contrato del préstamo hipotecario, no haya una cláusula de renuncia a los beneficios de “excusión, orden y división”.

¿Sabes que si la hubiera podrá exigirte a ti directamente el pago de la deuda sin necesidad de cobrársela primero mediante el embargo de los bienes del deudor principal?

 

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¿Cómo dejar de ser avalista solidario?

Te voy a ser franca: una vez que te conviertes en el aval solidario de alguien es difícil que puedas dejar de serlo, salvo que ofrezcas al acreedor una solución que le convenza.

He dicho difícil, pero no imposible. Ten en cuenta que, si alguien se quita como avalista solidario de la hipoteca, el mensaje que le está transmitiendo al banco es: me quiero quitar de en medio porque creo que el que estoy avalando no va a poder pagar la hipoteca y me va a tocar pagarla a mí.

El banco lo que busca es seguridad y no perder dinero. Por lo tanto, si quieres saber cómo dejar de ser avalista solidario, lo que debes tener claro es que tendrás que ofrecerle una solución al banco. ¡Ojo! Y el banco tendrá que aceptarla. Porque, si no la acepta, no podrás hacer nada.

Ya sabes que Mamá tiene toda su atención puesta en ti, así que aquí te dejo tres posibles soluciones que le puedes plantear al banco. ¡Toma nota!

  1. Negocia con la entidad bancaria y consigue que ésta acepte quitar tu garantía de pago. Francamente, lo veo complicado porque el banco asume un riesgo.
  2. Acude al titular de la deuda y pídele que realice una subrogación de la hipoteca para quitarte como avalista. Sinceramente, también lo veo complicado por lo mismo.
  3. Convence a otra persona para que te sustituya como avalista. Esta es la opción más factible, siempre y cuando el banco lo acepte.

 

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