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Viviendas sostenibles que reducen agua y energía

La bioconstrucción se afianza como el futuro de las viviendas más responsables y sostenibles. Casas que reducen agua y energía sin que te des cuenta. Es un dato cuanto menos llamativo y que pone los pelos de punta. El sector de la construcción en Europa representa el 40% del consumo total de energía, produce un 35% de las emisiones de efecto invernadero, un tercio del consumo de agua y un tercio de los residuos generados. Si ya te lo dijo tu madre alguna vez, pero no me haces caso… ¡Nos estamos cargando el planeta!

Para pensar un poco más en el entorno que nos rodea y ayudar a su conservación, las viviendas sostenibles son ya una realidad muy presente en nuestras calles y ciudades. Si al menos no lo quieres hacer por dejar un mejor mundo a tus hijos, mis nietos, al menos te puede servir este argumento algo “más egoísta”: estas casas reducen tu factura a final de mes en lo que energía y agua se refiere. ¿A que ahora te gusta más la idea?

Las vivienda sostenibles pueden llegar a reducir en un 80% el consumo energético y en un 40% la demanda de agua

Y todo ello sin que suponga un detrimento del confort y la calidez que toda casa debe tener.

Ya sabes ese dicho de “Home sweet home”. Aquí se cumple y, encima, siendo responsables con la tierra que nos ha tocado vivir y que nos acoge sin pedir nada a cambio. ¿Ya es hora de que le devolvamos ese favor no crees?

Pero por ahora volvamos nosotros a las ventajas de este tipo de casas. Para lograr esa reducción de las emisiones energéticas o de nuestro gastro de agua, este tipo de viviendas aprovechan la luz solar y recurren a la instalación de ventanas y recubrimientos aislantes que reducen las pérdidas de calor. De esta forma, no necesitaríamos radiadores para mantener una temperatura confortable en el interior de la vivienda.

Además, el diseño de este tipo de viviendas responde a unos principios básicos donde imperan ese aislamiento térmico, la ausencia de puentes térmicos, la ventilación mecánica para recuperar el calor, así como la estanqueidad del aire. Todo para reducir ese consumo energético.

¿Y qué pasa con el agua? Hablamos de uno de los recursos naturales más preciados del planeta y debes conservarlo. Por eso es importante minimizar su consumo en este tipo de construcciones e incluso reciclarla y reutilizarla tantas veces como sea posible a través de sistemas de retención de agua de lluvia (una fórmula económica y sostenible); así como la instalación de griferías, duchas y aseos de bajo consumo de agua, entre otras medidas.

Por si fuera poco, este tipo de viviendas se suele equipar con electrodomésticos eficientes que tengan la etiqueta A +++ que tienen un menor gasto eléctrico y del agua.

El consejo de mamá

Comprarse una vivienda sostenible es una decisión inteligente. Puede que al principio te cueste un poco más, pero sin duda alguna recuperarás ese dinero con el ahorro de las primeras facturas del agua y de la luz. Y, una vez recuperado el dinero de la inversión, todo lo demás será ahorro, sin prescindir de una pizca de confort. Lo raro sería que te comprases una casa no sostenible.

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