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La revolución del pan

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Pan. Su consumo ha variado enormemente en los últimos 20 años. Lejos quedan ya los 57 kilos anuales que consumíamos de media en 1998. En 2018 apenas se llegó a los 32 kilos. Sin embargo, el pan ha diversificado enormemente su oferta. Más allá de los tradicionales panes de trigo, el mercado se ha llenado de nuevas propuestas de panes elaborados con otros cereales o con harinas integrales (yo soy muy fan de la masa madre). Sin embargo, la ley no consideraba hasta ahora estas opciones como pan, o,  al menos, no lo hacía en cuanto a los impuestos.

El pan más tradicional, el de trigo, estaba desde 1984 gravado con el IVA  súper reducido del 4%. Por el contrario, otras propuestas elaboradas con  tasas distintas tenían que aplicar un IVA del 10%.

Desde el 1 de julio las cosas cambian. Ha entrado en vigor un Real Decreto que “democratiza” el IVA reducido para todas las variedades y además establece normas de calidad para su elaboración.

El objetivo principal es que los consumidores tengamos una mejor  información acerca del producto que estamos comprando.

La nueva  denominación de “pan común” incluirá los elaborados con harinas integrales y con distintas variedades de cereal

Pero también introduce restricciones más estrictas para determinadas denominaciones. Solamente podrá ser denominado “integral”, el pan elaborado con 100% de harinas integrales (de lo contrario, será obligatorio indicar el porcentaje en el etiquetado). También se define el pan multicereal o la denominación de “masa madre”, reservada exclusivamente a panes elaborados con un uso limitado de levaduras industriales.

Ahora toca ver si este cambio se nota en nuestros bolsillos. La media del gasto anual por persona está por encima de los 76€. Si hablamos de un hogar familiar y vamos sumando, no es un gasto menor de la cesta de la compra. Yo ya estoy echando mis cuentas…

Y si eres de los que, a base de consumir pan precocinado, se ha olvidado un  poco del sabor, el olor y la textura del pan de verdad, te dejo algunos de mis panes favoritos para que vuelvas a enamorarte de este pilar básico de nuestra alimentación:

Pan en Madrid

Panic

El mejor pan de Madrid tiene más cola que el musical de El Rey León,  pero merece mucho la pena. Calle Conde Duque, 13.

La Panotheca

Desayuno de cine (el pan de tomate es un must) con vistas al  retiro. Mi favorito está en Calle Menendez Pelayo, 19.

Pan Delirio

Un obrador que reivindica la materia prima y el producto hecho con mimo y los tiempos de fermentación necesarios. No te pierdas tampoco su Roscón de Reyes, tan adictivo que querrás comerlo incluso en verano. Calle de Juan Bravo, 21.

La cocina de Babette

Además de servir en su panadería y realizar maravillosos talleres para elaborar tú mismo un pan de buena calidad, envían a domicilio en toda la Comunidad de Madrid. Ya no tienes excusa para no probarlo. Calle Joaquín Lorenzo, 4.

Pan en Barcelona

Forn La Llibreria

Gran variedad de panes artesanos ecológicos, pero también cocas y bollería dulce y salada, todo elaborado en su obrador, allí mismo. Carrer d’Aribau, 22.

Pan en Bilbao

Labeko

Pan con masa madre (de la de verdad). Su propietario, químico venido a panadero, empezó en Castro Urdiales, pero tuvo que abrir en el centro de Bilbao por aclamación popular. Entre pintxo y pintxo, llévate uno de sus maravillosos panes artesanos. Palabra de madre que no te vas a arrepentir. Calle Carnicería, 4.

En Valencia

Migas

12 horas de fermentación para conseguir un pan esponjoso y crujiente, lleno de aroma y sabor. Gran Vía Marqués del Turia, 68.

En Palma de Mallorca

Fornet de la Soca

Productos con materia prima local y un alto compromiso con su cultura y tradición gastronómica son sus señas de identidad. Plaça de Weyler, 9.

Cuéntaselo a mamá

¿Conoces otros panes irresistibles? Comparte con nosotros esos obradores
que siguen atesorando el buen hacer del pan más auténtico.

Ummmm, qué hambre me está entrando…

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