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La cooperativa de vivienda en el centro del “Plan A” para la recuperación del empleo

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La Cooperativa de Vivienda vuelve a estar en boca de muchos. Y, lo más importante, también en la de las Administraciones Públicas. Esto y más es lo que se extrae de una interesante entrevista concedida este domingo por José Luis Grajera al diario La Razón. Para aquéllos que no le conozcan, este señor es el presidente de la Asociación de Gestoras de Viviendas (AGV).

Como a estas alturas ya debes saber, las gestoras son la madre del cordero en una cooperativa de vivienda. Son el director de orquesta que, además de haber profesionalizado el sector, han reafirmado el papel de las cooperativas como elemento dinamizador del acceso a la vivienda ¿Por qué? Porque, gracias a las cooperativas de viviendas, miles y miles de familias accedan a una vivienda de calidad a precio de coste, y con todas las garantías. La cooperativa de vivienda ha estado en los momentos de bonanza y de crisis. En ambos, como la manera más inteligente de acceder a una vivienda. En los de crisis, además, como la única vía para que los colectivos más “vulnerables” económicamente puede ver cumplido su derecho a acceder a una vivienda digna.

No nos olvidemos de lo que pasó en el año 2018 y sucesivos, cuando la crisis nos sacudió de lo lindo. Grajera recuerda cómo las empresas que forman la AGV no dejaron ningún proyecto de cooperativa sin terminar y cada cooperativista obtuvo su vivienda. “Incluso, se asumió la gestión de promociones que otros actores no fueron capaces de llevar a cabo. De entidades financieras que acudieron a los asociados de AGV pidiendo ayuda ante la imposibilidad de cerrar acuerdos firmados. Éstos suponían cientos de viviendas para familias españolas que habían depositado los ahorros de su vida en cooperativas de viviendas. Se estudiaron los casos, se asumieron y, con grandes dosis de profesionalidad y esfuerzo común, salieron adelante” – apunta José Luis Grajera.

La cooperativa de vivienda es palanca de vivienda y empleo

Y no de cualquier manera, sino en un entorno de seguridad para el comprador, el gestor y el financiador. Y es que Grajera y el resto del sector lo tiene claro. Con sectores como el turismo y el de servicios en pausa, el inmobiliario y la construcción serán fundamentales para recuperar empleo. En este escenario, José Luis Grajera – hombre honesto, con carácter, y un profundo conocimiento y convencimiento del valor de las cooperativas de viviendas – se alegra de que, tras unos años de “indiferencia” política ante los problemas del sector, las administraciones estén reaccionando. “El advenimiento de la pandemia de Covid-19 ha acelerado que las conversaciones por ambas partes se hayan intensificado. Desde AGV estamos comprobando que la urgente necesidad para un cambio normativo y la disponibilidad de los distintos gobiernos parecen hallarse, por fin, en la misma senda­ – informa el presidente de la Asociación de Gestoras de Viviendas.

La cooperativa de vivienda vuelve a tender la mano

Grajera manda un mensaje claro a las administraciones públicas quienes – reconoce – habían reactivado su interés “por la situación real de la industria inmobiliaria y de la construcción” en el último año.

“Desde la AGV volvemos a ofrecernos como expertos colaboradores en una industria que conocemos bien y en la que hemos demostrado saber movernos en la bonanza y en la escasez” ­– continúa Grajera. En las distintas reuniones que la AGV ha mantenido con las distintas administraciones, los profesionales de la AGV – es decir, los profesionales del sector de las cooperativas de viviendas – han vuelto a tender la mano. Una mano amiga para la pronta recuperación económica del sector inmobiliario y de la construcción. Quizá sería conveniente recordar – en este punto – su enorme impacto directo en el Producto Interior Bruto. O que la necesidad de una vivienda digna y asequible es constante. Si no, que se lo pregunten a nuestros hijos o nietos dentro de unos años.

Desde la AGV son conscientes de los efectos económicos y sociales que esta situación que estamos viviendo va a suponer. Y tienen claro que su reflejo en el derecho de los ciudadanos a una vivienda digna, como bien de primera necesidad, no va a tardar mucho en dejarse ver. Si queremos anticiparnos a una realidad incómoda, Grajera apunta que es necesario que “las diferentes administraciones replanteen las medidas y políticas que se estaban diseñando y apoyando antes de la declaración del estado de alarma” – continúa Grajera, quien apostilla añadiendo “buscando fórmulas que permitan un apoyo efectivo y directo a los ciudadanos”.

La cooperativa de vivienda permite maneras no especulativas de acceder a una casa

Y es que una cosa lleva a la otra. La lógica de la Cooperativa de Vivienda es aplastante. Si se facilita al ciudadano la oportunidad de adquirir una vivienda de calidad a precio de coste con todas las garantías, la demanda aumenta. Si la demanda de vivienda aumenta, hace falta gente que las construya, creándose puestos de trabajo. Y, finalmente, donde hay trabajo, hay riqueza. Grajera lo explica al apuntar que “en una cooperativa de vivienda se elimina el beneficio del promotor (…) esto reduce considerablemente el coste final de este bien de primera necesidad, permitiendo, entre otras cosas, el acceso a una vivienda digna a sectores sociales que, de otra forma, estarían excluidos del mercado”.

En este contexto, las cooperativas de viviendas son figuras jurídicas de reconocida y acreditada solvencia, además de uno de los mayores exponentes de economía social en nuestro país. Y, en el contexto que se nos avecina, – continúa Grajera – “las cooperativas de viviendas deben volver a convertirse en una figura esencial en el desarrollo de políticas de viviendas”. Además, continúa – “la cooperativa de vivienda permite el desarrollo de una diversidad de figuras jurídicas no especulativas en el acceso a la vivienda”.  Y es cierto que no son pocas porque entre ellas se incluyen “los accesos en propiedad, en derecho de superficie y cesiones de uso”. Además, el modelo cooperativo supone la movilidad “sin riesgo” de los ahorros de los cooperativistas, lo que minora la carga o presión sobre las administraciones públicas.

Menos palabras, y más medidas concretas

Y en eso, a Grajera nadie le gana. Lo tiene nítido y cristalino. Para ello es necesario asentar unas bases claras, sólidas y homogéneas. Cabe recordar, en ese sentido que, a pesar de que la competencia en materia de vivienda sea exclusiva de las Comunidades Autónomas, el Estado puede regular las bases sobre las que deben asentarse las distintas regulaciones autonómicas – un ejemplo claro está en los Planes Estatales de Viviendas. Con el objetivo de aumentar la producción de vivienda asequible y accesible a todos los ciudadanos – no olvidemos que las cooperativas de viviendas suponen un 10% de la vivienda de obra nueva en España – José Luis Grajera – y detrás de él todos los profesionales del sector de las gestoras de cooperativas de viviendas –- le ofrece a las administraciones una pautas, recomendaciones o sugerencias – como prefieras llamarlas – pero ¡eso sí, completamente necesarias! – para que las cooperativas de viviendas sean una solución real a la creación de vivienda asequible, de empleo y de la reactivación de la economía. Y son las siguientes:

  1. “La activación de los suelos residenciales en el patrimonio del Estado.
  2. La limitación en el precio del suelo.
  3. La resolución de la inviabilidad económica de las promociones inmobiliarias de vivienda protegida.
  4. Un convenio de financiación entre la Administración y las entidades financieras.
  5. La adopción de las medidas fiscales que favorezcan el desarrollo de actuaciones en régimen de cooperativa de vivienda”.

Con estas medidas, Grajera está seguro de que “tras haber sido capaces de superar con esfuerzo y experiencia todas las crisis de las últimas décadas que han tenido lugar en España, el impacto de la actual situación se vería mitigado para la industria inmobiliaria y de la construcción y de los miles de ciudadanos que necesitan a acceder a una vivienda digna y asequible”.

¿Qué opina el sector?

Roberto Boluda – director general de Prygesa

“Las cooperativas bien gestionadas son seguras, cuentan con la confianza de las administraciones y del sector financiero, y, al igual que en la salida de la última crisis, serán un elemento dinamizador del mercado”.

Roberto Vicente – director de negocio y expansión de Ingescasa

“Hoy es inviable promocionar vivienda protegida. Necesitamos actualizar los precios máximos con un sistema automático revisable anualmente, limitando el precio del suelo, y haciendo que sea asequible para jóvenes”.

Miguel Palmero – director general de Libra Gestión

“Para una más rápida recuperación económica es fundamental que el sistema financiero aporte recursos suficientes al sector inmobiliario y que las administraciones faciliten suelo urbano y trámites más ágiles”.

Fuencisla Herranz – subdirectora general de GPS Gestión

“Las cooperativas, por la ausencia de ánimo de lucro, su naturaleza participativa, y apoyadas en una gestión profesional y solvente, son instrumentos esenciales para el desarrollo de políticas efectivas de vivienda”.

Antonio Martín – presidente del Grupo Avintia

“La construcción es y será uno de los motores de la economía española. Un sector que despunta en términos de crecimiento, innovación y creación de nuevos perfiles laborales”.

Augusto Abril – socio fundador de lamadredelascooperativas (LACOOOP)

“Según nuestro análisis y las experiencias de nuestros usuarios, la demanda de obra nueva está virando hacia las cooperativas de viviendas”.

El clipping

Si quieres leer la entrevista completa que José Luis Grajera ha concedido a La Razón sobre la Cooperativa de Vivienda para la recuperación del empleo, aquí tienes el enlace:

La Razón: Las cooperativas de viviendas, en el centro del “Plan A” para la recuperación del empleo

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