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Dormir bien es mucho más que cerrar los ojos y soñar

Un buen descanso por la noche revierte en tu salud y en tu vida diaria. La importancia de dormir bien hace referencia tanto a adultos como a niños. El sueño y el descanso son partes vitales del ser humano. Su cometido es restaurar el cuerpo y el cerebro tras el trasiego de un duro día en el trabajo o el colegio. Dormir bien nos ayuda a regular los biorritmos y garantiza el equilibrio entre las exigencias biológicas que tiene nuestro cuerpo y el medio exterior al que nos enfrentamos cada mañana.

Dormir bien favorece el crecimiento en los niños

Durante la infancia, la necesidad de un buen descanso se antoja mucho más necesaria y esencial ya que ayuda al desarrollo óptimo del sistema nervioso de los más pequeños, además de fomentar su crecimiento. Por si fuera poco, mientras los niños sueñan con historias y aventuras maravillosas, su cerebro está en funcionamiento para asimilar todos los conocimientos que el día anterior han aprendido en el colegio.

No dormir bien puede provocar ansiedad o depresión

En el caso de los adultos, esa falta de sueño se traduce en problemas a nivel físico y mental que se manifiestan en forma de cansancio, somnolencia, irritabilidad. También en problemas a la hora de estar atentos o rendir en un día de trabajo tras ir sumando noches de mal descanso. Además, a nivel psicológico el poco descanso nocturno a la larga genera situaciones graves de depresión o ansiedad.

No es necesario dormir ocho horas, sino lo que cada cuerpo y mente necesite para «resetearse»

Si quieres aprovechar al máximo tus horas de sueño y que tu cuerpo lo note a la mañana siguiente, es recomendable seguir una serie de pautas saludables como dormir en un entorno adecuado, evitar las bebidas excitantes antes de dormir o cenar de manera ligera antes de meterte en la cama.

Unos minutos de lectura o de meditación (mejor no veas la tele o estés pegado a las redes sociales), un vaso caliente de leche o una infusión, irte a la cama a la misma hora cada día o tomar un relajante baño de forma previa, te ayudarán a dormir como un bebé.

Invierte en un buen colchón y almohada

Piénsalo, ¿hace cuánto que no cambias de colchón y/o almohada? No se trata de hacer una campaña de publicidad camuflada a favor de las empresas dedicadas al descanso corporal, pero lo cierto es que hacerte con un buen colchón y una adecuada almohada te ayudarán a conseguir un descanso reparador y cuidar tu espalda y cervicales.

Los expertos recomiendan cambiar de colchón cada diez años

Además, los especialistas en descanso han comprobado que el colchón óptimo para descansar no debe ser ni duro ni blando. Existe multitud de colchones en el mercado.

Los de muelles son los más habituales y ecológicos. Transpiran muy bien, resultan firmes y no presentan problemas ante la humedad. Están recomendados para personas que sudan mucho.

Los de látex se adaptan al cuerpo de manera más uniforme. Se consideran más evolucionados. El látex puede ser sintético, mezcla o natural. De su composición dependerá la calidad del colchón. Los que son mezcal – contienen entre un 20% y un 50% de látex, combinado con espumas – son los menos propensos a desarrollar humedad, y son menos pesados que los de látex natural.

Los de espuma – los más conocidos son los de poliuretano – tienen como ventaja que se pueden cortar a medida para adaptarlo, además de su bajo precio. Como desventajas, no regulan bien la temperatura y pierden firmeza más rápidamente con el uso.

Si vas a comprar un colchón nuevo ¡toma nota!

  • Fíjate que tenga un tamaño adecuado si dormís dos personas, y una firmeza correcta para el descanso de tu cuerpo.
  • Intenta que esté fabricado con materiales anti-alérgicos para evitar que, con los años, se acumulen los ácaros.
  • Asegúrate de que permita la ventilación para esos días de más calor en los que es más complicado conciliar el sueño.

¿Y qué pasa con la almohada? Una almohada ideal es aquélla que tiene una altura adecuada para descansar tu cuello y cabeza, de manera que estén en una posición neutra en la que las cervicales no queden hundidas ni tampoco demasiado curvadas. Además, no te olvides de fijarte en que sea de un material que se adapte a tus necesidades en el caso de que tengas problemas de alergia o sudes demasiado por las noches.

El consejo de mamá

Sabes que una madre siempre vela por la salud de sus hijos. Y yo no podía ser menos. Mi recomendación es que, si los colchones de tu casa superan los 10 años, revises tu planificación económica familiar y, recortando un poquito de aquí y otro poco de allá, consigas una partida presupuestaria dirigida a financiar el cambio de colchones de tu casa. ¡Tu familia y tu espalda te lo agradecerán!

Cuéntaselo a mamá

Si has hecho el cambio hace poco, quizás te apetezcan comentar por cuál material te has decantado y cuáles han sido los motivos. ¡Me encantará escucharte! Y a nuestra comunidad, también.

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