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Cuando el calor nos destruye por dentro

cuando el calor nos destruye por dentro

Igual eres de los que se sonríe cuando los medios de comunicación hablan de la terrible ola de calor que sufre estos días media Europa. Quizá estás entre los que piensa: “¡estamos en verano, lo normal!”. Pues nada de eso, acabamos de batir un máximo que no se alcanzaba desde el 2003. Y ojo, porque las consecuencias pueden ser graves para la salud.

Cuando se habla de ola de calor, se hace referencia a momentos en que se alcanzan temperaturas extremas.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) tipifica como situación de “alto riesgo” cuando se prevé que las temperaturas máximas en un día concreto, o alguno de los cuatro siguientes, vayan a superar los 38’5°C o se vayan a superar los 36’5°C durante tres días consecutivos. Y estamos justamente en esa situación.

La definición de estas temperaturas no es casual, está directamente relacionada con el aumento de las tasas de mortalidad en dichas condiciones:

  • Con temperaturas superiores a 38’5°C la mortalidad es superior al 20%.
  • La acumulación de más de 4 días con temperaturas superiores a los 36,5°C implica un aumento directo de la mortalidad.
  • El riesgo es mayor cuando estas situaciones se producen al inicio del período estival, pues el cuerpo tiende a aclimatarse de forma gradual.

Sin ponernos en plan alarmistas, hay muchas otras consecuencias para nuestra salud si no tomamos las precauciones necesarias. Aquí van algunos ejemplos:

Dermatitis

Es muy habitual sobre todo en los niños. El sudor excesivo puede provocar que aparezcan unos granitos rojos o blanquecinos en el rostro, el cuello, la tripa o la espalda.

Edema

Más habitual en personas mayores, especialmente si sufren diabetes o hipertensión. Consiste en acumulaciones de líquido, principalmente en tobillos y piernas.

Quemaduras

A estas alturas todavía hay quien se olvida de la protección solar, y las habituales quemaduras de la piel pueden llegar a formar ampollas muy dolorosas en los casos más severos.

Insolación

Permanecer mucho tiempo bajo el sol sin protegerse la cabeza puede causar estos dolores de cabeza intensos que pueden derivar incluso en episodios de fiebre.

Calambres

Uno de los riesgos de la excesiva sudoración y una ingesta repentina de gran cantidad de agua es el padecimiento de calambres musculares principalmente en brazos, piernas y abdomen.

Síncope

Mucho ojo si eres de tensión baja. Estar mucho tiempo al sol, de pie y en momentos de calor intenso puede hacer que el cerebro no reciba adecuadamente el bombeo sanguíneo. El síncope puede manifestarse con pequeños mareos o incluso puede llegar a producirse un desmayo.

Estrés por calor

No eres solamente tú. Está comprobado que en situaciones de calor extremo sufrimos mayor tensión psicológica y nos encontramos más irritables.

Agotamiento por calor

Si continuamos expuestos a temperaturas extremas, la sudoración excesiva puede derivar en síntomas variados: debilidad, desvanecimientos, problemas de visión, vómitos… No es ninguna broma. Ante estos síntomas, es preciso tomar medidas inmediatas ya que, de lo contrario, podemos llegar a sufrir un golpe de calor. Esta es la consecuencia más grave producida por altas temperaturas. Hablamos de sufrir colapso de múltiples órganos (páncreas, hígado, riñón…).

Como buena madre, y a riesgo de que alguno me tache de pesada, no quiero finalizar sin recordar algunas precauciones elementales:

En verano en casa:

– Baja las persianas y echa los toldos para proteger tu hogar de la incidencia de los rayos de sol.
– Permanece en la estancia más fresca durante el mayor tiempo posible. Y procura evitar salir en las horas centrales del día.
– Refréscate con duchas frecuentes.

En verano en la calle:

– Usa ropa ligera y colores claros.
– Protégete con una gorra o un sombrero y también con unas gafas que absorban la luz ultravioleta.
– Siempre, siempre, siempre, usa crema fotoprotectora, incluso aunque el día parezca nublado.

En verano en la mesa:

– Aumenta el consumo de frutas ricas en agua y verduras en preparaciones frías (ensaladas y gazpachos).
– Aunque la cervecita fresca resulte muy tentadora, el consumo de bebidas alcohólicas no es nada recomendable, pues favorece la deshidratación.
-También es preferible evitar las bebidas con cafeína (refrescos de cola, café, té…), ya que aumentan la eliminación de líquidos.
– Lo mejor, seguro que has acertado: agua y más agua.
– Revisa bien los alimentos antes de consumirlos, el calor es un caldo de cultivo fenomenal para las bacterias.

Para los que no aplican el sentido común:

– Nada de practicar deporte, podar los setos o aprovechar para rematar el bricolaje durante las horas centrales del día.

Y, si todo esto falla, ante alguno de los síntomas descritos, no dudes en ponerte en contacto con el 112. Desde el Servicio de Emergencias sabrán darte las indicaciones más oportunas.

Además, si te encuentras en la Comunidad de Madrid, debes saber que existe un servicio de alerta para los ciudadanos en el que se advierte sobre el riesgo por temperaturas elevadas. Para recibir los avisos basta con enviar un SMS al 217035 con la palabra ALTACALOR.

El consejo de mamá

Hazle caso a mamá, y sigue estos consejos. Comparte este post con tus seres queridos -familiares o amigos – para que, entre todos, estemos alerta y sepamos actuar correctamente frente a esta ola de calor.

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