Saltar al contenido

Consejos para elevar la resiliencia de tus hijos

consejos resiliencia hijos

¿Sabes qué significa la palabra resiliencia? Pocos legados podemos dejar a nuestros hijos tan valiosos como ayudarlos a convertirse en personas resilientes. La vida está llena de situaciones que nos ponen a prueba. Rupturas sentimentales, enfermedades, fracasos profesionales, problemas económicos, pérdidas de un ser querido…. Ante situaciones que parecen desbordarnos, podemos coger dos de estos caminos. Sentirnos vencidos y caer en el abatimiento. O, sobreponernos y salir fortalecidos.

La resiliencia es la capacidad del ser humano de asumir incluso las situaciones que lo llevan más al límite, y superarlas

Significa ser capaz de adaptar nuestras estructuras psicológicas a las nuevas circunstancias a las que nos enfrentamos. Superar las adversidades y ver, incluso en los momentos más difíciles, una oportunidad para crecer y recomenzar.

No es una cualidad innata. Hay que cultivarla

Ciertamente puede haber cierta predisposición en nuestros genes, pero la resiliencia es una actitud que se desarrolla a lo largo de la vida. Como padres, podemos ayudar a nuestros hijos a cultivar esta cualidad desde sus primeros años.

Estos factores resultan claves en este camino de aprendizaje. Si sigues estas pautas que te propongo, ayudarás mucho a tu hijo a convertirse en una persona resiliente. Esta actitud le convertirá en una persona más feliz. 

Muéstrale cómo crear vínculos estrechos con otras personas

Tanto en el seno de la familia como en el entorno de sus iguales, es importante que el niño encuentre un clima de protección y confianza que crece y evoluciona a su paso. Estos lazos resultan de vital importancia cuando atravesamos momentos difíciles. También amplifican nuestros momentos de alegría. Bríndale oportunidades para estrechar sus vínculos afectivos con familiares y amigos.

Entender lo importante que es cuidarse a uno mismo, aumenta la resiliencia

Los niños son, sobre todo, grandes imitadores. Si los padres eligen hábitos saludables para su vida, los niños también los incorporan de forma natural. Algunos de estos hábitos saludables están en la alimentación, el ejercicio, el descanso adecuado y la forma de emplear el tiempo libre. Este tipo de rutinas contribuyen a mantener alejado el estrés y contribuyen a un mejor equilibrio emocional.

No le allanes siempre el camino

Una excesiva sobreprotección limita la capacidad de respuesta del niño ante situaciones imprevistas. Le priva de desarrollar los recursos propios necesarios para afrontar las dificultades. Apóyalo y obsérvalo con atención y cariño, pero no intervengas ante cualquier situación que le presente dificultades.

Enséñale a reírse de sí mismo

Un factor determinante a la hora de desarrollar la resiliencia es recordar situaciones pasadas que se han superado con esfuerzo, aun cuando supusieran muchas dificultades. Puedes ayudarle a tomarse la vida con humor, compartir momentos en los que poder reírse de uno mismo y reforzar actitudes positivas ante las adversidades.

Ayúdale a mantener el contacto con la realidad y establecer metas razonables

Es importante que, desde pequeños, comprendan que la realidad es muy diversa y compleja. De una forma adecuada a su edad, se pueden compartir con ellos problemas y realidades humanas que causan tristeza, miedo o incertidumbre. Si reconocen de forma natural las distintas emociones y cómo se vinculan con cada contexto, les será más fácil establecer objetivos razonables para conseguir superar poco a poco dichas situaciones.

Anímale a seguir aprendiendo cosas nuevas y refuerza sus resultados positivos

Cuando aprendemos cualquier nueva actividad (por ejemplo, un nuevo deporte o a tocar un instrumento), el proceso de aprendizaje exige que salgamos de nuestra zona de confort y realicemos esfuerzos para superar nuestras limitaciones iniciales. Esa constancia y espíritu de superación, reforzada por los logros obtenidos, son pilares básicos para una persona resiliente.

La lectura les permite experimentar realidades diferentes. Esto aumenta su resiliencia

La lectura es un arma increíblemente poderosa para la educación en valores. No hace falta experimentar en carne propia todas las emociones para aprender a reconocerlas. El poder evocador de las historias contadas o leídas es extraordinario y los relatos infantiles están llenos de personajes con los que nuestros hijos pueden identificarse fácilmente.

El consejo de mamá

Y no olvides que nunca es tarde para practicar la resiliencia. Estos consejos no servirán de nada si no te muestras tú como una persona resiliente, emocionalmente equilibrada y con una autoestima fuerte ante tus hijos. Por eso, por encima de todo, te animo a que seas consciente de tus limitaciones, pero también de tus potencialidades. A que te atrevas a dar rienda suelta a tu creatividad. A que confíes en tus capacidades y asumas las dificultades como estados transitorios. A que practiques el hábito de estar plenamente presente y a que no intentes controlar las situaciones, sino tus emociones.

Compartir este artículo: